viernes, 25 de enero de 2013

DzC: El tiempo anterior (IV)

LA ERA DE LA EXPANSIÓN

Habiendo sido introducida en la Galaxia por los Shaltari, la humanidad fue capaz de expandirse a nuevos territorios desde el trampolín de la Tierra y los abundantes Mundos Cuna.


Planetas más lejanos adecuados para la colonización fueron descubiertos cada vez más lejos de la Tierra al mejorar las capacidades de los motores de pliegue espacial. Los saltos cortos se volvieron bastante más precisos, aunque nada más allá de 10 horas luz quedaba libre de los problemas de “lanza y falla”, que muchos comparaban con lanzar a ciegas un dardo en un océano. Los saltos a distancias significativas del Brazo Occidental de la Espiral eran más o menos aleatorios. Sin embargo, si una nave acababa cerca de un sistema potencialmente utilizable, podía dejar allí Nodos de Pliegue Espacial, permitiendo visitas precisas posteriores. Con los recursos adicionales conseguidos por los Mundos Cuna, conseguir el nivel de expediciones necesario para hacer esta aproximación efectiva se volvió viable.


Durante los últimos años del siglo 24, un número creciente de planetas explotables fue descubierto. Mientras que muchos de ellos probaron ser mucho menos adecuados para la vida que los Mundos Cuna, se convirtieron sin embargo en colonias fronterizas de la humanidad, a menudo a miles de años luz de la Tierra.


Aquellos que elegían vivir en estos lejanos planetas eran una mezcla colorida y variopinta de emprendedores, forajidos, prospectores y aquellos que simplemente buscaban una nueva vida lejos del hogar. Se desarrollaron poblaciones aventureras, prácticas y resistentes en estas colonias remotas. Estas comunidades tenían a menudo caracteres radicalmente diferentes, pero todas compartían un mismo sentido de dinamismo y propósito. Durante este tiempo, las colonias fronterizas representaron los aspectos marginales de la civilización humana en su conjunto, y eran a menudo subestimadas por las sociedades de los planetas centrales como si estuvieran bajo su tutela.


Las poblaciones de los Mundos Cuna y la propia Tierra cosecharon la mayor parte de las recompensas de la conquista, desarrollándose rápidamente hasta convertirse en sociedades sofisticadas y decadentes. El arte, el renacimiento arquitectónico y la opulencia reinaron mientras la humanidad alcanzaba el zenit de su prosperidad y éxito.

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