viernes, 22 de febrero de 2013

DzC: El tiempo anterior (IX)


EXODO

A pesar de los valientes, desesperados y finalmente vanos combates por las ciudades, el objetivo para los supervivientes cambió a la huida. La escala de la invasión planetaria hacía esto casi suicida pero muchos, sin embargo, hicieron el intento. Las naves disponibles que no habían sido aún destruidas en el violento ataque o requisadas por los odiados Abandonistas eran pocas y estaban muy alejadas las unas de las otras. De aquellas que lograron alzar el vuelo, muy pocas se las apañaron para lograr poner suficiente distancia entre ellos y la Tierra como para permitirles usar sus motores de pliegue espacial.


Las naves de la flota de la AAT con capacidad atmosférica que habían logrado salvarse de la cataclísmica batalla orbital fueron ocasionalmente capaces de llevar a cabo intrépidos rescates de civiles extraviados. Infinidad de cuentos de heroísmo y sacrificio son todavía contados acerca de esas horas desesperadas. Aún así, menos del 1% de la población de la Tierra logró escapar. Para la inmensa mayoría, no habría rescate ni descanso del infierno en vida en que la Tierra tardaría poco en convertirse…

Las naves que huían hacia los Mundos Cuna se encontraron con escenas igualmente horripilantes. No antes de que las naves saltasen fuera del pliegue espacial, se hizo obvio que la invasión había cubierto todos los planetas centrales con un manto de muerte y desesperación. Todos los canales de comunicación se llenaron con los gritos de los desesperados y los moribundos, súplicas de ayuda y ruido estático.

Los capitanes más inteligentes rápidamente recargaron sus motores de pliegue, y realizaron saltos a puestos fronterizos más remotos. Muchos consiguieron escapar antes de ser alcanzados por el enemigo. Otros no fueron tan afortunados, y encontraron la destrucción a manos de oficiales vacilantes, lentos al recargar sus motores o con simple mala suerte. Muchos habían huido de la Tierra buscando refugio en los Mundos Cuna, sólo para encontrarse reentrando en el espacio real justo en medio de nuevas flotas enemigas, y ser destruidos poco después.

Los únicos planetas que escaparon a la carnicería fueron las remotas colonias fronterizas. Por alguna razón, el enemigo aún tenía que volver su mirada hacia ellas. Se ha estimado que sólo 1 de cada 10 seres humanos sobrevivió a este apocalipsis virtual.

Como consecuencia, las poblaciones de las ciudades mineras y los jóvenes asentamientos de las fronteras recibieron con asombro a los ensangrentado y vapuleados supervivientes de los afluentes planetas centrales. Al principio esto se convirtió en un shock cultural para ambas partes, y la tensión creció mucho. Con el tiempo, se alzarían unidos de entre las cenizas, y se forjarían hacia delante en esta oscura nueva era.

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